¿Podría hacer un triatlón? Por supuesto.
Por David García
Soy de la opinión, y a los hechos me remito, de que a los tíos, cuando llegamos a los 40, se nos activa una nueva neurona que nos hace embarcarnos en proyectos que jamás hubiéramos imaginado. A mí se me activó hace unos 10 meses, creo. Bueno, pensándolo bien, quizás fue mucho antes cuando pensé que debía hacer algo fuera de lo común para alguien como yo. Lo de correr un maratón me venía algo grande. Nunca me ha gustado correr, es más, me aburre hasta decir basta. Sólo me gusta correr cuando hay un balón de por medio. La bicicleta se me da bien y hace tiempo que me apetecía nadar. El empujón definitivo vino de la mano de mi hermano Jaime, propietario junto a Covadonga de la tienda Triatlón Store. El año pasado disputó el medio iroman de Wiesbaden en Alemania y me contó que, aunque había sufrido muchísimo, lo que había disfrutado superaba con creces el sufrimiento. La distancia asustaba, 1,9 km a nado, 90 km. de bicicleta y 21 km. de carrera. Invirtió más de 7 horas pero lo terminó. He de decir que me causó cierta envidia y sobre todo admiración. Había realizado un trabajo previo pero no todo lo que hubiera querido y cumplió su objetivo. El día antes de mi debút, dando un paseo por Alcázar de San Juan, comentábamos ésto. Él decía que no creía haber realizado nada extraordinario, simplemente había recogido los frutos de su trabajo.
Soy de la opinión, y a los hechos me remito, de que a los tíos, cuando llegamos a los 40, se nos activa una nueva neurona que nos hace embarcarnos en proyectos que jamás hubiéramos imaginado. A mí se me activó hace unos 10 meses, creo. Bueno, pensándolo bien, quizás fue mucho antes cuando pensé que debía hacer algo fuera de lo común para alguien como yo. Lo de correr un maratón me venía algo grande. Nunca me ha gustado correr, es más, me aburre hasta decir basta. Sólo me gusta correr cuando hay un balón de por medio. La bicicleta se me da bien y hace tiempo que me apetecía nadar. El empujón definitivo vino de la mano de mi hermano Jaime, propietario junto a Covadonga de la tienda Triatlón Store. El año pasado disputó el medio iroman de Wiesbaden en Alemania y me contó que, aunque había sufrido muchísimo, lo que había disfrutado superaba con creces el sufrimiento. La distancia asustaba, 1,9 km a nado, 90 km. de bicicleta y 21 km. de carrera. Invirtió más de 7 horas pero lo terminó. He de decir que me causó cierta envidia y sobre todo admiración. Había realizado un trabajo previo pero no todo lo que hubiera querido y cumplió su objetivo. El día antes de mi debút, dando un paseo por Alcázar de San Juan, comentábamos ésto. Él decía que no creía haber realizado nada extraordinario, simplemente había recogido los frutos de su trabajo.
A mí me pareció increíble que acabara una prueba tras 7 horas de esfuerzo continuo, pero después de terminar la carrera ayer, le entiendo perfectamente. A ojos de los que nos rodean, amigos, compañeros y familiares, cosas así parecen increíbles y sus ánimos y felicitaciones te alegran y emocionan, pero uno piensa que únicamente ha realizado una prueba para la que se ha estado preparando. Claro que te sientes orgulloso cuando cruzas la línea de meta, pero tiendes a quitarle importancia.
Bueno, pues a lo que iba, mi hermano me metió el gusanillo y lo que iba a ser un proyecto a medio-largo plazo, se convirtió en uno a corto plazo. Pensé: "el año que viene me preparo para hacer un triatlón". Pero llegó septiembre de 2013 y me dije: "¿para que esperar tanto?". Ya tenía lo más importante para empezar, un OBJETIVO, una META.
Por aquél entonces pesaba 87,5 kg. Llevaba unos 10 años moviéndome entre los 82-87 kg. y pensando que era imposible adelgazar. Siempre pensaba que mi cuerpo era así y que realmente no me sobraban tantos kilos. Además jugaba al fútbol sala con frecuencia y montaba en bici y mi peso no variaba mucho.
Empecé yendo a la piscina. El primer día no llegué ni a la mitad de la piscina de 25 metros y ya estaba jadeando. Lo mismo me pasó con la carrera. Mi hermano me recomendó que fuera en progresión y que empezará por unos sencillos 2 minutos de trote y 3 andando. Y que según fuera avanzando, fuera ampliando los minutos de carrera.
La alimentación también era fundamental y cambié mis hábitos de comida. Pronto comenzaron a verse los frutos, empecé a perder peso y mi físico empezaba a sentirse como nunca antes. Gané fondo, algo de lo que siempre había carecido y conseguí aguantar 1000 metros sin parar,en la piscina y correr no suponía tanto suplicio. De ahí que me lanzara a por mi primera prueba, el XXIV Triatlón Ciudad de Alcázar. Era una prueba relativamente suave para empezar, 1000 metros a nado, 30 km. en bici y 5,5 km. de carrera.
Mi objetivo, muy sencillo, disfrutar y no acabar último. ¿Lo cumplí?, naturalmente.
Completé un buen sector a nado, realicé una primera transición muy lenta, propia de un novato, sufrí mucho en la bici debido al viento que había en el circuito y me lo tomé con calma en la carrera a pie. Llegué a la meta con la satisfacción del objetivo cumplido y con la imagen de mi hermano esperándome tras el arco. Gracias a sus consejos y su apoyo en la parte de la carrera a pie, logré dosificarme y acabar bien. Fue mi primer triatlón y desde luego, no el último.
A día de hoy, sigo entrenando y ya he competido en mi segunda prueba, el Extreme Man Short Isostar de Riaza con un buen resultado para mí, puesto que de nuevo disfrute y no llegué el último, a pesar de ser bastante más duro que el primero que realicé.
Y esto seguirá porque si algo tiene este deporte es que engancha. Solo hay que proponerse hacer las cosas y mantener una constancia y una rutina, lo demás vendrá con el tiempo.
Mi objetivo, muy sencillo, disfrutar y no acabar último. ¿Lo cumplí?, naturalmente.
Completé un buen sector a nado, realicé una primera transición muy lenta, propia de un novato, sufrí mucho en la bici debido al viento que había en el circuito y me lo tomé con calma en la carrera a pie. Llegué a la meta con la satisfacción del objetivo cumplido y con la imagen de mi hermano esperándome tras el arco. Gracias a sus consejos y su apoyo en la parte de la carrera a pie, logré dosificarme y acabar bien. Fue mi primer triatlón y desde luego, no el último.
A día de hoy, sigo entrenando y ya he competido en mi segunda prueba, el Extreme Man Short Isostar de Riaza con un buen resultado para mí, puesto que de nuevo disfrute y no llegué el último, a pesar de ser bastante más duro que el primero que realicé.
Y esto seguirá porque si algo tiene este deporte es que engancha. Solo hay que proponerse hacer las cosas y mantener una constancia y una rutina, lo demás vendrá con el tiempo.

Enhorabuena!! Es lo que tienen este tipo de pruebas, cuestan por varios aspectos, pero uno siempre se pone a pensar en la próxima nada más acabar la anterior..
ResponderEliminarZalo32
Enhorabuena!!! Siempre hay que tener ganas de superarse
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